Páginas vistas en total

viernes, 5 de junio de 2015

Un homenaje (escrito y con vídeo añadido) a Frank H. F. Invernoz

(Este post, con sus correspondientes abrazos, es un humilde reconocimiento al valor y humanidad del gran Frank Invernoz. He tardado años en decírselo, y él lo sabe, pero ahora lo repito en público: que admiro su forma de escribir, de esas que pinchan y acarician por igual con no más que unas pocas palabras y un cargamento de buen humor y mejor corazón; también, que es de los que piensan lo que dice, siendo a la vez de los pocos que DE VERDAD dice lo que piensa; y que me descubro ante él por esa entereza, tan firme como discreta, con la que sabe encarar las adversidades. Por ello, intentando imitar su peculiar forma de escribir, querría compartir con cualquier lector de esta bitácora este pequeño "pastiche", apropiándome de su estilo para homenajear al Escritor de Ultramar, o H. F. si lo prefieren, o Frank Invernoz, que tanto monta. Con todo afecto para vos, ¡grande!)

¡Querido amigo, qué bueno leerte! Aquí, tras leer tu carta, en extraño silencio y una vez detrás de otra para asegurarme de que no me engaña la vista, juro que me quedo perplejo con las últimas noticias que me envías. Sobre todo ello me he puesto a pensar con detenimiento, casi diría que hasta la extenuación, de modo que luego de esos cuatro interminables segundos de intensas reflexiones, he concluido lo siguiente: igual que ciertos vinos se agrian y revientan de heces por no sacarlos de la barrica, yo recomendaría a esos de quienes me hablas, únicamente por su bien y no ya por el de los demás -que también, claro- que salgan ipso facto y ya mismo de sus repelentes bodegas, y se vayan a tomar... esto de aquí, por ejemplo:


domingo, 25 de marzo de 2012

Por los Rivers de Babylon (y III)

(Tercera y última parte de la enrevista a David von Rivers sobre su libro 'Navia caótica')

----------------

-    Esto (lo de la actitud y el ruido) sirve como excusa para meter a calzador otra reflexión impertinente, eso de que la música industrial sigue siendo en cierto modo punk, ya que, para bien o para mal, nunca veremos a Dissecting Table o Merzbow en las listas de éxitos, lo que garantiza que sólo unos pobres infelices rebosantes de alegría (entre ellos, tú y yo) les reivindiquen. ¿Estás de acuerdo?

- Totalmente. De hecho, hablo de ello en el libro, en el capítulo dedicado a El Sindicato de la Defensa. La música industrial se atrevió a llegar mucho más lejos que el punk. Era una forma nueva de tratar la violencia estructural de las sociedades en que vivimos, el aburrimiento, las junglas de hormigón, el rock como cliché anestesiante… Y el noise o industrial, o como quieras llamarlo, lo hace de una forma muy seria, pero a la vez demanda mucho sentido del humor por parte del oyente… ¿Cómo tomarse si no las barbaridades de Whitehouse, Esplendor Geométrico, o sin ir más lejos Defensa? Es un arte-sonido que produce una reacción no sólo física, si no moral. 

Formalmente, el noise es más libre que el hardcore o el punk, porque no es rock’n’roll, no es voz-guitarra-bajo-batería… Cierto que existen etiquetas, como “power electronics”, “industrial death” o “dark ambient”, pero al final todo es un intento de poner orden al caos. El ruido es algo que nos resulta muy inquietante, pero a la vez muy atractivo. Por eso tendemos a ordenarlo, para que no nos provoque tanta incertidumbre y ansiedad… Date cuenta que ya desde nuestros propios procesos perceptivos más básicos, buscamos siempre el cierre, la forma, el ritmo.

En la música noise-industrial tampoco existe el concepto de “canción”, en el que se basa buena parte de la música rock, pop o folk. Me gusta el industrial por eso: va más allá de las convenciones del rock, mucho más allá que el punk, que adoptó la forma del rock para expresarse.  Otra de las cosas que me atrae es la creación de objetos de forma DIY y artesanal, ver como cada LP, cinta o CD se convierte en un objeto único, más allá de los estándares de los formatos comerciales, todos con las mismas medidas, proporciones y texturas. Evidentemente, no es una música que escuchar en cualquier momento, no es fácil, y a veces no es ni siquiera agradable, pero si aprendes a disfrutarla en el momento y cantidad justa, te puede aportar muchísimo.

Por todo esto es decepcionante comprobar que hay personas que se cierran a esta experiencia. Es decepcionante ver que incluso fans de géneros muy ruidosos (pero musicales) como el death metal, el black metal o el grindcore, desprecian el noise. Eso es un síntoma de acomodamiento en el rock'n'roll (aunque sea un rock’n’roll muy extremo), y demuestra que esa búsqueda de lo extremo es una impostura: en realidad se trata de una exploración guiada sobre un terreno conocido y seguro. Por ejemplo, compara a los primeros Napalm Death con los actuales. Los primeros eran innovadores, revolucionarios. Los actuales son músicos honrados, pero se limitan a repetir una fórmula.

Yo no señalaría la supuesta rudeza e inaccesibilidad del noise como el principal motivo de que no veamos a Merzbow o Bastard Noise en las listas de éxitos. No, mira a gente como Sonic Youth, Mike Patton o Jim O'Rourke, ellos sí han aparecido en listas, con algunos de sus trabajos más accesibles, pero también tienen esa otra faceta oscura y ruidista, sólo apta para los fans más osados. Lo que ocurre es que las listas de éxitos están blindadas contra todo un abanico de propuestas musicales, algunas de ellas nada extremas. ¿Crees que podrías ver, hoy en día, a King Crimson en los 40 Principales? Las listas no están ahí para valorar la calidad musical, ni lo accesible de una propuesta musical, ni el interés que pueda tener un artista. Su motivo de existir es otro: son anuncios, infocomerciales.

¡De tanto fumar, estos punkis se han vuelto jipis!, parece pensar Masami 'Mzbw' Akita


De todas formas, no me interesa el noise por su supuesta inaccesibilidad. No quiero hacer de ello un club exclusivo, en el que sentirme especial y seguro, oteando con desprecio a los aficionados a otros tipos de música más comercial. Siempre me ha gustado compartir la música que amo con quienes saben apreciarla. Afortunadamente, muchos de mis amigos son receptivos a la ruidera, y a otro buen montón de músicas.

-    No es de recibo hacer este tipo de preguntas a una persona digna y respetable, pero a estas alturas ya me permito (casi) todo. Así que ¿tienes algún  grupo favorito de los que salen en el libro?

Es una pregunta que temía, pero lo cierto es que no tengo una respuesta clara. Evidentemente, hay grupos de esta zona (pasados y presentes) que me gustan mucho… No quisiera dar una lista de nombres por temor a olvidar a alguien. Pero te diría que considero al conjunto de músicos que formaron Los Incorregibles Hijos del Zar/Disgusting/Defensa como los músicos más valientes, osados y creativos que ha dado esta zona. Sin ellos, y sin toda la música que crearon conjunta e individualmente, esta historia no hubiese sido, ni mucho menos, la misma.

-      Decías el otro día en otra entrevista que no vas a escribir más libros en cuatro o cinco años. Pero hombre, David, ¿a quién quieres engañar? ¡A estas alturas!

- A mí mismo, por lo que veo... Tras un esfuerzo importante como el que ha significado “Navia Caótica”, pensé que un tiempo de relax no me vendría mal… Pero al final, siempre surge alguna otra inquietud, alguna cosa a la que quieres poner orden… Es lo único que hace falta para escribir. Encontrar un motivo. Lo demás es sólo cuestión de ponerse a trabajar, buscar tiempo y dedicar mucha energía mental al proyecto. Ahora mismo tengo un par de proyectos, pero están en su primer momento, y son muy vulnerables al desánimo y aburrimiento, así que no voy a comentar más, jaja.

-     Por ello, concluyo con una pregunta de manual: ¿A dónde piensas llegar con ‘Navia caótica’?

Realmente ya he llegado a donde quería llegar, en el mismo momento en que Béznar me lo puso entre las manos. Creo que aún no he asimilado que el libro exista, después de habitar tanto tiempo en mi cabeza. Ahora lo dejo en manos de quien lo quiera leer, lo entrego al mundo. El tiempo dirá. Actualmente, lo único que me interesa es que se agote la edición, para así compensar la confianza que Béznar, el editor, ha puesto en este proyecto.  Y lo cierto es que el libro se está vendiendo muy bien, así que me doy por satisfecho.
 ---------------------
(Esto es el final... de la entrevista. Pero como es de prever, esta película ultrarrealista de Mr. Rivers, que bien podría titularese 'Pesadilla (gloriosa) en El Espigón street' está ya cocinando su secuela... Seguirmemos engañando-informando-confundiendo desde esta sintonía ruidosa)

domingo, 16 de octubre de 2011

Retro horror

La historia del pop, como la del resto de artes, la de la gastronomía o la de la política, se rige por ciclos. Y los subgéneros, a veces, llegan a crear auténticas pesadillas sonoras y estéticas. Yo, personalmente, hacía miles de años que no sufría un shock tan profundo como cuando vi la portada del nuevo disco de Ladytron. ¿Va en serio colar este atentado estético o es sólo un guiño para reírse de lo más horrible del rock de los 70?


Todo hay que decirlo: de puro espanto, esta carátula me fascina durante los cinco segundos escasos que puedo contemplarla de continuo sin retirar la vista.

El mundo de la música siempre depara una atrocidad mayor que la anterior.


--------------------

"Esos melenudos trepidantes que se dejan ver últimamente no sirven, ni con mucho, al fin al que está llamada la juventud de España"
(Luis Carrero Blanco)

lunes, 15 de agosto de 2011

Por los Rivers de Babylon (II)

(Segunda parte de la entrevista a David von Rivers sobre su libro 'Navia caótica')

-------------------


-      - ¿Por qué los que hoy día se denominan a si mismos punks son sólo pálidas copias (como ves, soy muy indulgente) de los Pistols o los Damned?

-     - ¡Y ojalá! Los Sex Pistols y The Damned eran estupendos, excitantes y divertidos. Date cuenta que sucede siempre, en todos los estilos: las bandas primigenias son siempre muy distintas entre sí. Sex Pistols, The Clash, The Damned, Buzzcoks, Crass… ¿Se parecían en algo entre sí? ¿Cómo de clónicos eran Bad Brains, Dead Kennedys, Black Flag o Minor Threat? Apenas nada, salvo que eran rompedores con su época. Hoy el sonido hardcore punk es una forma de hacer, un conjunto de reglas que seguir. En resumen: puro revival. Supongo que los que se denominan a sí mismos como punks están demasiado inmersos en una ortodoxia que no les permite ni pensar ni respirar, por eso valoro a grupos como C-utter, Scumearth, Sons Of Bronson, Atomizador, Mixturizer o Fasenuova, por ejemplo, porque escapan de todo eso. En ese sentido, encuentro más interesantes a figuras como Frank Zappa, y más punks, aunque renegasen de ello, que alguien que a día de hoy no tenga otras ideas que los estereotipos que se han ido creando desde hace años. “No Future” no quería decir que no existiese un mañana, y que hubiese que abandonarse a la autodestrucción. “No Future” significaba que no hay destino, que la existencia y la vida están por hacer. El punk olvidó reinventarse constantemente, ese fue su problema.

De todas formas, la mediocridad existe en todas partes, ¿por qué no en el punk? Eso sí, también hay obras punk de una universalidad y trascendencia escalofriante. Escucha y lee cualquier cosa de Ruido de Rabia, por ejemplo. Ahí hay una sutileza y una inteligencia que van más allá de cualquier estilo musical. Es eso lo importante del punk: inspirar, inquietar, remover. Da igual que sea sin saber tocar o sabiendo, con una guitarra o con un sintetizador. Lo importante no es llevar una cresta o una camiseta de Exploited.

Xplosiv Joint a mediados de los 90. Ellos fueron pioneros caóticos. 
(foto tomada de su Myspace)


-       -Me gustaría hablar también del proyecto Duga-3 ¿Puede este ‘grupo’ asociarse a Navia caótica?
-      -Duga-3 no es un grupo. Digamos que la persona que está tras ello (yo) es completamente irrelevante, dado que ni siquiera me considero músico. Lo que me interesa es crear un ambiente, una sensación, una imagen y trasmitirla de la forma más pura al oyente, mediante fotografías, títulos y sonidos. En realidad, es lo que intento hacer cuando escribo, y lo que siempre me ronda la cabeza cuando lo hago: ¿Estoy transmitiendo bien la imagen, la sensación, la época, la emoción? Con Duga-3 me he llevado una muy grata sorpresa, dado que las pocas personas que lo han escuchado (no es música para todo el mundo, ni para cualquier momento) me han dado la impresión de que han comprendido lo que quería transmitirles.

“Navia Caótica” ya no existe. Eso fue una época, un momento irrepetible, algo que no va a volver. Ni siquiera los músicos de la “Navia Caótica” son ya “Navia Caótica”. Ahora hacen sus cosas, muy interesantes algunas de ellas. En este momento en la zona del occidente hay muchísima actividad musical, muy buenos grupos, se editan muchos discos… Esto ya es otra cosa cualitativamente distinta, un espíritu diferente. En ese sentido, Duga-3 es un poco de música más, una pequeña obscuridad dentro de un conjunto de bandas cada vez más amplio. Una cosa seria, pero pequeñita y humilde.

-     - Cuéntanos como surge tu pasión por el ruidismo, ¿Defensa tuvo algo que ver en la concepción del proyecto?
-    - La elaboración del doble CDr tributo y discografía de Defensa fue lo que terminó de animarme a autoeditar mi primer trabajo ruidista con Duga-3, pero en verdad, yo ya venía haciendo ruido desde 2001, desde antes de que existiese Defensa o conociese su existencia. Lo cierto es que descubrí a Defensa bastante tarde, pero aún así me impresionaron hondamente. Eran un grupo increíble, con una imaginería demencial alrededor (El Sindicato de la Defensa), y un concepto muy puro de cómo querían hacer las cosas. Eran caos.

Comencé a hacer ruido con mi ordenador con un espíritu muy punk. El problema que tuve cuando comencé a interesarme por el ruidismo fue que no encontraba un concepto unitario para lo que estaba haciendo, algo que le diese una entidad y enfocase las sensaciones o imágenes que quería evocar con mi ruido. Curiosamente, fue mi pasión por el doom lo que me orientó en una dirección concreta. Considero el doom unos de los subgéneros (¿o género, dado que nació al mismo tiempo que el heavy metal?) más fiel y respetuoso a sus propias raíces, y a la vez con una gran tolerancia a la inventiva e innovación, en un género tendente al encorsetamiento como es el metal. El doom tiene atmósfera, raíces, alma y evoca imágenes poderosas, lo mismo que produce el contemplar una ciudad en ruinas, cubierta por la vegetación. Es como un viaje en el tiempo o en el espacio. Evidentemente, Duga-3 no es doom, (aunque puede que haya elementos de drone), pero el espíritu es el mismo: evocar imágenes de decadencia. ¿Para qué? Pues para cuestionar el inquietante camino hacia el que nos lleva nuestra civilización.  Ciudades vacías… 

Si usted todavía asocia esto al punk... por favor, márchese y no vuelva
(Foto: Ready 4 Riots)

(Continuará)

domingo, 10 de julio de 2011

Por los Rivers de Babylon (I)

Hace unos meses hablábamos de un libro sobre el punk que iba a soprender a más de uno. Yo mismo estoy entre ellos, ya que la relectura de Navia Caótica me ha deparado varias sorpresas. Y por ello no me he podido resistir a entrevistar a su autor, mi compay David von Rivers. Como es un cuestionario largo, va por entregas. Ah, se ha preservado el formato remitido por email, sin más añadidos. ¿Por qué? Muy sencillo: las entrevistas realizadas a amigos que se transcriben de una grabación, acaban pareciendo patéticas charlas de cafetín. A este respecto, me viene a la mente una protagonizada recientemente en un periódico asturiano por un par de imbéciles con ansias de literatos. Pero no me pidan nombres: ya decía mi abuela eso de "al enemigo, ni agua". Ni mucho menos publicidad gratis. Lo de Rivers, si me permiten la osadía, es otra cosa, y como tal pueden comprobarlo en los siguientes párrafos.

---------------------------

-     David, esto es como preguntarle a un ludópata por qué dilapida su dinero y su salud en las tragaperras, pero en fin, allá va: ¿qué te hizo ponerte manos a la obra y escribir este libro?


-       Con la introducción a la pregunta prácticamente lo has dicho todo… En mi vida, a menudo me he encontrado embarcado en proyectos que me reportaban mucha satisfacción personal, pero que, desde un punto de vista pragmático, han hecho que más de un vecino me mirase como a un completo alien. ¿Nunca has tenido un día de crisis en que te hayas preguntado: “¿por qué necesito complicarme la vida escribiendo un libro?” Al final, te das cuenta de que no hay una buena respuesta a esta pregunta, ni en un sentido positivo ni en uno negativo, pero ves que es algo que necesitas hacer. En fin, “Navia Caótica” surgió porque quise recuperar una época y salvarla del olvido. Inicialmente pretendía que fuese un fanzine. Qué ingenuo: a los pocos meses las cosas se me fueron de las manos. Y me alegro.

 -      Cuéntame un poco el germen musical de esa Navia caótica.
 -    Fue un grupo de amigos inspirados por el grupo hardcore Xplosiv Joint, y toda la subcultura que ellos trajeron activa y pasivamente. Gracias a ellos aprendimos los mecanismos del do it yourself (hazlo tú mismo), y el “know how” para grabar una maqueta, organizar un concierto o publicar en formatos semi-profesionales. Comenzaron a aparecer bandas en un sitio donde tener un grupo de rock era lo más remotamente cool que podías hacer con tu status social. Una vez que se perdió el miedo al “qué dirán”, a las burlas de quien no comprendía que montar una banda de rock no equivalía a querer salir en la radio o la TV, comenzaron a aparecer aún más grupos. Y como todos éramos amigos, formábamos una especie de cooperativa, prestándonos mutuo apoyo, sin competencias ni cucañerías de esas que a veces se ven por ahí… El underground era para nosotros un orgullo especial, dado que entonces todo era más trabajoso.

 -     Corrígeme si me equivoco ¿el concepto de ese ‘caos naviego’ existía desde principios de los 90?


 -     En realidad, “Navia Caótica” era la expresión con que las bandas hardcore punk se referían a Navia, hay carteles de conciertos con eso. Con tantos grupos, tanto intercambio de miembros, tantos proyectos paralelos, y algunas personas simultaneando en varios grupos, etc., estábamos seguros de que aquello daba una imagen externa de caos. Había gente que se empeñaba en preguntarnos el por qué de todo… ¡Y a nosotros nos interesaba más el cómo! También porque “caos” es una palabra muy punk.

 Anteriormente a esta época, el occidente era caótico, en el sentido de primigenio, aunque de ahí salieron bandas que plastificaron sus temas en los 80 y 90, épocas muy complicadas para estos menesteres, y más en Asturias, y más aún en el occidente. Fue el caso de Dóberman, Pirámide, Sin Nombre y BH Rockabillyblues. Dada la situación geográfica del occidente, muchas de estas bandas se sentían en tierra de nadie, demasiado alejados de la capital.

 
Nada es lo que parece, y él es bastante más punk que los de la crestita, los discos de Mago de Öz, las camisetas llenas de mierda y demás carcundia-rock que ya se imaginan
(foto: Isabel Gómez)



 -    Leyendo este libro me ha ocurrido algo extraño: aborrezco la época que abarca y, sin embargo, me veo inmerso hasta las cachas en ella y, al final de la lectura llego a pensar que aunque todos éramos bastante descerebrados, los musiqueros de los años 90 estábamos ENAMORADOS de lo que hacíamos. Hasta el punto de que abrazábamos con furia causas difícilmente defendibles y que a menudo caían en el fundamentalismo (léase indie, hardcore, straight edge, veganismo, y ya en plan desbarre, ultraizquierdismo y/o neofascismo...). Concluyo este berenjenal con una pregunta hippy: ¿ese amor justifica haber estrellado nuestras ilusiones contra el muro que es la vida real?

 -  Qué curioso. El otro día se me vinieron a la cabeza los que podrían ser los dos motivos principales del libro, parejos a la música: el tránsito de la adolescencia a la vida adulta, y el hacer algo en la vida además de trabajar como un burro: tener una afición, una pasión, una inquietud. Siempre ha existido cierta curiosidad en el centro de Asturias sobre los motivos por los que desaparecieron todas las bandas netamente hardcore punk de la zona del occidente después de 2001. Y la respuesta es esa, las primeras responsabilidades, el desencanto, el, en muchos casos, pretender madurar dejando las pasiones a un lado, como si fuesen trastos infantiles, lo cual es uno de los peores errores que uno puede cometer. Hay unos cuantos testimonios muy reveladores en el libro sobre ese momento de colisión, cuando compruebas con impotencia que la realidad no se pliega a tus deseos. ¿Enamorados de lo que hacíamos? ¡Claro que sí! ¿Acaso hay otra manera de relacionarse con la música, la literatura, el cine, la fotografía, el deporte o este tipo de pasiones en general? Me gusta la gente con inquietudes, me da igual de qué tipo, incluso aunque no las comparta. Y la única manera de vivirlas es metiéndose en ellas hasta el cuello. Las pasiones son para vivirlas y necesitarlas. Me aterroriza la gente sin inquietudes. La curiosidad es lo que te mantiene joven y vivo. 

 -       ¿Te suelto otro tópico?

-       Me alegro de que me hagas esa pregunta.


 -       Pues ahí va: ¿es válida la ideología punk en 2011? (Nótese que digo ideología, no sonido)
 -      Evidentemente, el sonido punk no es más que otro estilo musical, como el rock, el pop, el heavy metal o el reggae, y ha sido convenientemente pautado y etiquetado, primero por “músicos” y aficionados y luego por los sellos musicales y las multinacionales. El problema del punk es que viene del rock’n’roll, de un esquema voz-guitarra-bajo-batería que resulta fácilmente vendible y reconocible (pero que nos encanta).


 Sin embargo, la ideología punk sigue muy vigente. Observa qué es lo que indigna al movimiento de los indignados. Eso es punk. Después vete a casa y pon las noticias, sumérgete en la desinformación. Concéntrate en ella durante media hora. Después de observar esa especie de magazine de moda, absurdo y terror en que se han convertido los telediarios, dime lo que sientes. Esa desazón, esa rabia, esa sensación de doble indignación, esa sensación de que tu inteligencia está siendo insultada por una estructura violenta y absurda… Eso es la genuina chispa del punk. Los tiempos de crisis (no hablo sólo de los achaques del neoliberalismo, si no de la crisis de toda una civilización) siempre han favorecido al punk, a las personas que se cuestionan la inercia del pensamiento global. Son épocas en las que se revelan más que nunca las injusticias estructurales de nuestra sociedad. Vacaciones en la  miseria de los demás, como decían los Sex Pistols. El punk siempre es un primer paso.


Por otra parte, la ética y la forma de hacer las cosas del punk siguen vigentes hoy en día. Una de mis bandas favoritas a nivel nacional son los C-utter de Barcelona. Son una banda punk en cuanto a actitud, aunque no en cuanto a ese sonido rock’n’roll que mencionaba antes. De hecho, son una banda que musicalmente espanta a mucha gente, incluso a los que se dicen amantes de los sonidos más extremos. ¿Por qué? Por que C-utter son ruido (su música no es rock’n’roll, desde luego), son arte (en sus actuaciones incluyen performance, y han llegado a ser acompañados por bailaoras), son mensaje (han dedicado varios discos a concienciar sobre temas que ellas estiman relevantes) y además tienen un código de honor (el propio del underground autogestionado). Sus miembros tienen un sello DIY (Fuck The Bastards) que lo mismo edita a ruidistas, que a cantautores folk, que a grupos crust, que vinilo, cinta o CDr. Y eso, a mi modo de ver, es mucho más interesante que el enésimo disco que hayan publicado Bad Religion, o el último clon de Tragedy que haya aparecido en la escena. Creo que bandas como C-utter merecen más atención.
 (Continuará)

jueves, 30 de junio de 2011

Cinema purgatorius # 2

Dificilmente puede uno concebir la década de los 80 sin rememorar esas salas en oscuridad que ya se están imaginando, llenas de gentes de todas las edades y condiciones suspirando sudorosas y semihipnotizadas mientras agarran una cosa crujiente con una mano, a la par que emiten gritos de júbilo, de pánico o de dolor ante las historias que pasan delante de sus narices. Tendría que llegar el Betamax y el VHS para que la gente abandonase este lugar (o séase, los cines) por otros locales parecidos donde los que reinaban eran otras criaturas estrafalarias o anodinas, salidas de películas de Pedro Almodóvar o de Fassbinder.

En fin, como me estoy liando desde el principio, y antes de que se irrite la gente alegre, concreto a lo que me refiero: una tarde en el cine 'normal' durante los años 80 era una excusa para soñar despiertos. Aunque lo que se ofreciese fuera un conglomerado que mezclase sin pudor y en una sola dosis marines estadounidenses a bordo de un portaaviones nuclear, viajes en el tiempo, episodios bélicos de infausto recuerdo, historias de amor inverosímiles, funcionarios verborreicos y japoneses boquiabiertos, entre otros muchos elementos delirantes más. ¿Verdad que una película así es un sueño extraño, o mejor dicho, una empanada que no hay por donde cogerla? Pues sí y no, señores. Porque esa cinta existe, y lo que es más curioso, se deja ver con gusto 31 años después de ser estrenada. Siempre y cuando usted tenga eso (el gusto, digo) un poquillo más flexible y menos exquisito que el de tanto 'emo' y tanto 'hipster' como menudea hoy día.

 Estos de marrón ¿de qué instituto son?

Y es que 'The final countdown' (traducida patosamente al castellano como 'El final de la cuenta atrás') es una psicotrónica película que narra cómo el portaaviones Nimitz de la Armada norteamericana, a cuyo frente está el capitán Matt Yelland (un otoñal Kirk Douglas), se dispone a hacer unas maniobras de rutina por el Pacífico en el verano de 1979. En Pearl Harbour se sube una especie de consultor sabelotodo llamado Warren Lasky (interpretado por Martin Sheen) que va a hacer no se sabe muy bien qué en ese pedazo de bañera con cañones. Hasta ahí, todo medio normal. La subida de tono llega con una tormenta-vórtice que pone al buque patas arriba, perdiendo todo tipo de señal con el Pentágono o con lo que mandase a los militares en aquellas fechas de la guerra fría. Mientras oficiales y marinería se hacen los sesos caldo intentando entender qué pasa, empiezan a verse y oírse cosas raras. Yates pasados de moda, combates de boxeo por radio con púgiles a los que no conoce ni su madre, códigos militares desfasados, avisos de que los alemanes están a las puertas de Moscú... y, como quien no quiere la cosa, se suman al festín un par de aviones caza del ejército japonés igualitos-igualitos que los de los kamikazes aquellos que chillaban 'Banzai!' antes de estamparse contra el primer buque que se les pusiese delante en Mar del Coral, Midway o Guadalcanal. Con ganas de pasarlo bien pegando tiros, por supuesto. Para redondear lo desconcertante, los horrorosos discos de Glen Miller ponen banda sonora a este insano e irreal ambiente en el que, según parece, el mundo ha cambiado más de lo habitual en demasiado poco tiempo.

 Yo creo que las setas que cogió el furriel no eran champiñones...

Naturalmente, ustedes ya se habrán dado cuenta de que el barquito nuclear yanqui ha pegado un salto atrás en el tiempo, dándose la casualidad de que ha aparecido en el mismo punto geográfico donde estaba... pero en la la víspera del ataque japonés a Pearl Harbour (7 de diciembre de 1941). A partir de ahí, aparecen subtramas a cual más inverosímil, personajes típicos del cine de aventuras (perro inteligente y travieso incluido) y teorizaciones seudocientíficas que, una de dos, o apasionan al espectador (difícil, pero posible) o le hacen partícipe de que unos días antes de las tormentosas olimpiadas rusas del 80 había que distraer la tensión Este-Oeste invocando los tiempos en que soviéticos y gringos luchaban juntos  contra los nazis y sus compinches (opción esta que sirvió para aligerar durante media semana la rabia de más de un ciudadano demócrata-republicano que se preparaba para la Hora de la Verdad, o séase la Era Reagan).

 No le llamen chinito, que luego se enfada y se lanza en picado contra 
el primer barco que se le cruce por delante

No les cuento más, salvo que, como siempre en estos casos, la película discurre entre dos cuestiones: o materializar el deseo de hacer posible lo que hasta ahora sólo era deseable, o si mejor vamos a dejarlo estar, no sea que dentro de cuarenta años la hayamos cagado y no vaya a haber hamburguesas ni partidos de béisbol ni dictadores a los que derrocar. ¿Quieren saber cómo acaba la película? Pues ya saben que la solución está en los videoclubs, filmotecas, en la TDT a la carta o, de una mala, en acudir al borrico cibernético ese que tanto molesta a la ministra en la que están pensando (lo siento, tenía que decirlo).

 Así va acabar usted (no la peli) de tanto usar el Emule. ¿Comprende?

Ah, una última cuestión. Si piensan que esta película es una simple cinta escapista, sin pretensiones artísticas y con un mensaje elemental para no pensar demasiado, tengo que advertirles que están en lo cierto. Pero da igual, porque siempre tendrán la oportunidad de ver una de esas cosas complejas y sesudas de Akira Kurosawa o de Fernando León de Aranoa que visten tanto. Aunque la verdad, y en mi humilde opinión, después de ver 'El final de la cuenta atrás', nada mejor que salir por ahí a tomar algo, y volver a casa en buena compañía para ver una de Rocco Sifredi, para acabar la noche como ya se están imaginando. Y es que ya se sabe que cuando el mundo se acaba...

-------------------

"Quien lo mueve todo en su cabeza no mueve las manos"
(Antonio Luque)

martes, 10 de mayo de 2011

Arte callejero # 2

Confiéselo, amigo: usted también pensó que el ska lo inventaron los ingleses cuando se cansaron del punk. ¡Craso error! Este ritmo jamaicano existe al menos desde los años 40, por más que los "entendidos" le pongan como fecha de nacimiento la misma que la independencia de la isla caribeña, es decir, 1962.
Podríamos seguir por este camino, pero mejor nos vamos por otros cerros. Como los de Coventry, por ejemplo. Y es que en aquellos días entre 1979 y 1983, en los que, en efecto, el "chiquirop" guitarrero renació en Gran Bretaña, los discos del sello por antonomasia del ska inglés, Two Tone, llevaban un curioso logotipo. Un tipo estilizado y esquemático vestido de traje negro, camisa impoluta, sombrero 'pork pie', zapatos brogues y calcetines blancos. O lo que es lo mismo, un remedo 'groovy' de una foto sesentera del músico Peter MacIntosh (Peter Tosh para todo el mundo). Un nombre que si a usted no le suena, algo le dirá saber que fue el mejor amigo y compañero de Bob Marley en los Wailing Wailers, justo antes de romper en las listas con 'I shot the sheriff' o la celebérrima 'No woman no cry'. ¿Todavía nada, nada? Sí, hombre, Walt Jabsco-Peter Tosh es este simpático monigote que usted garabateaba en clase de matemáticas de 2º de BUP, después de verlo en innumerables discos (vuelva a confesar, bribón: el único de su colección en el que Waltie salía era uno de Kortatu. ¿A que sí?)

Walt Jabsco no tendría un chelín, pero a molón no le ganaba ni Joe Strummer

Me llama poderosamente la atención como alguien se acordó de este ídolo entre la parroquia skin cuando tocó inaugurar el Centro Cultural Oscar Niemeyer de Avilés. Les pongo en antecedentes: un artista callejero colocó cerca del recinto una serie de pequeñas pegatinas en blanco y negro, con diversos lemas. Por ejemplo, una de ellas decía "Aviso para padres: zona de diseño", imitando el conocido "Parental advisory" que sale en los discos norteamericanos en lo que se dicen cosas de calibre grueso. Pero de todas, la mejor es esta. Un Walt Jabsco subiendo a los cielos, como diciendo "P'abernos matao, pues nos mataron, tú". ¿El arte asesinando al arte? No lo sé. Sólo sé que el hecho de que haya en esta ciudad tanto agitproper suelto derrochando mala baba de forma creativa me pone muy nervioso. Y no de indignación, sino de alegría y de júbilo. Miren ustedes mismos:


Por favor, si alguien sabe de más muestras de rabia canalizada de este autor desconocido por las calles de la villa, que tenga la amabilidad de informar. Ah, que las han quitado todas. Una lástima. Pero eso le da más gracia al asunto. Esto sí que es ars ephemera. Y lo de Duchamp... pues ya saben lo que era, ¿no?

---------------------
"Un automóvil es más bello que la 'Victoria de Samotracia'"
                                                        (F. T. Marinetti) 
 

domingo, 8 de mayo de 2011

A vueltas con los bulos de la red

Francamente, me maravilla (mejor dicho, me horroriza) ver cómo circulan por Internet correos que prometen chorradas, quimeras y milagros que, de ser cierta la mitad de la mitad de la mitad de la octava parte de su contenido, ahora mismo podríamos todos vivir del aire sin necesidad de poner en práctica las enseñanzas de Coto Matamoros. Ya saben, ese gran gurú de la autosuperación y el esfuerzo en el desempeño del trabajo diario y probo, que ha hecho felices a tantos televidentes exigentes de esta mierda de país que llamamos España.

Digo esto porque hoy, como casi todos los días, me ha llegado una nueva marea de imbecilidades por correo electrónico de parte de unos cuantos cibernautas bienintencionados que, por lo visto, todavía creen en los Reyes Magos. Omito sus nombres para evitar escarnios, pero ya que estamos, les devuelvo la pelota a su tejado con, en efecto, un correo basura que, quién sabe, igual mañana lo han recibido los 6.500.000.000 usuarios efectivos y/o potenciales de la red de redes...


ME LO HA MANDADO UNA PERSONA TOTALMENTE DIGNA DE CRÉDITO

El pasado domingo, en la discoteca Samba’s Beat de Villarviejo del Órbigo, un agente de la Guardia Civil, de incógnito, logró fotografiar al largamente buscado discjockey de la sala, avisado por el cuñado de un vecino que es yerno de la suegra del hijo de la señora de la limpieza suplente del sótano del local contiguo. Se sospechaba que su identidad real era un bulo, incluso que estaba muerto, pero no es así. El resultado está ya en poder de la Benemérita y del Instituto de Protección del Menor de Edad (mental), pero a mí me lo ha hecho llegar un amigo de un conocido que es el novio de la nieta del vicario protestante que bautizó a mi difunto primo hermano gemelo que vivía en un atolón de Micronesia, y que, por una razón de confianza, se lo ha pasado un compañero de trabajo, hijo del marido del gestor de la subcontrata de sistemas informáticos y seguridad en Internet de la cadena de franquicias Pc’s Barba.



Yo tampoco me lo creía, pero la foto es verídica y demuestra que los Estados Unidos, Inglaterra, Aznar, ZP, César Vidal y la Fundación de Ayuda contra la Droga nos han estado engañando todo este tiempo. Para confirmar su autenticidad, la prestigiosa Universidad Pontificia San Pío XIII, ubicada en la urbanización El Coto de los Rebecos, en Vancouver (Canadá), ha hecho un detallado análisis del documento que certifica SU TOTAL AUTENTICIDAD, ya que sólo se le ha pasado el Photoshop para rebajar los tonos y mejorar su definición, dada la dificultad de obtener una imagen nítida en un siniestro afterhours para camioneros, como es el caso. Es decir, que no hay duda de que la fotografía es real como la vida misma, y que los gobiernos, los ejércitos, los servicios secretos y los medios de comunicación NO PUEDEN SEGUIR OCULTANDO LA VERDAD.





Por favor, difunde a todos tus contactos este email de modo inmediato. No sólo tus hijos están en peligro, también la seguridad de nuestros soldados en Oriente medio está comprometida. Si no te lo crees, puedes consultar la página web de la agencia de noticias Angola Press, cuyos analistas aseguran que el conflicto diplomático y político que se avecina, sin duda es el aviso divino de que ESTAMOS EN LOS ALBORES DE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL.


Además, el conocido emprendedor y líder de la empresa de informática Nicrotxof, Guillermo Puertas, y su homólogo en Váter Crack, Esteban Curros, garantizan que si envías 3.274 veces este correo, aunque sea a un solo destinatario, en cinco días te llegará un décimo millonario premiado en el sorteo extraordinario de Navidad de Prodiecu.


¡No pierdes nada y todos salimos ganando!


¡Pásalo!¡Hazlo YA!


---------------
 (Nota: la imagen, y esto es en serio, está tomada del Fotolog de Mr. Bratto. A él le dedico este post)
-------------- 

"Si no eres una parte de la solución, entonces eres una parte del problema" (V. L. Lenin)
"Una mentira repetida mil veces se asimila con facilidad a la verdad absoluta" (P. J. Goebbels)

domingo, 27 de marzo de 2011

La muerte no es el final

En este mundo, todavía hay quien se acuerda de personajes como éste. Vale que no fuese precisamente un adalid de la ciencia (de la ciencia cabal y real, quiero decir), pero no cabe duda de que con su barba, su verbo rugoso, su calvorota prominente y, no lo olvidemos, su amor por esa entelequia llamada parapsicología, el doctor Del Oso se ganó un trocito del corazón de miles de televidentes.

Personalmente, y aunque no me creo media palabra de nada de lo que contase, me relaja ver en el Canal Nostalgia de TVE aquellos programas con él en penumbra, grave, con aire (pues sí) de misterio, ante una biblioteca en la que se pueden distinguir desde un gigantesco volumen de 'La divina comedia' hasta una reproducción de un cuadro de M. C. Escher. O ese telúrico barómetro que representa a un monje que, con una varita y sentado en su scriptorium, te indicaba el tiempo que iba a hacer mañana. Una cosa tremenda, y que no merece otro apelativo que no sea "quintaesencia de lo bizarro".

En fin, que ayer hizo seis años que el entrañable Jiménez del Oso partió hacia otras esferas. Su ultrahispánica memoria no caerá en el olvido. De eso se encarga el periódico ABC.


En esta ocasión, no hay más que decir

PD. Al escribir este post, me avisa Google de que Ubú Presidente acaba de superar las mil visitas. Gracias a todos, prometo seguir en el tajo hasta un mínimo de n+1 entradas con cosas que contar. La intención, por lo menos, es esa. El resultado, sin duda, que haya alguien al otro lado. Y la consecuencia (insisto): mis más sinceras gracias a todos los lectores de esta bitácora. 

--------------------
"Leer estas cosas es como lavarse las partes íntimas con Neutrex Plus. Ya te vale, tío"
(El autor de este aforismo no desea ver desvelada su identidad)
 

lunes, 14 de marzo de 2011

Poesía urbana # 3

Ya, ya lo sé. Que es una cosa infantil, evidente y más facilona que aquello de poner una "J" delante del cartel de "Aula 4" de su colegio, instituto o reformatorio (que de todo hay en la viña del señor). Pero en fin, el hecho de que pasen delante de esta señal unos señores vestidos de azul y tolete en mano, del orden de 30 veces en dos horas, y que sigan poniendo cara de "eso no va por mi" (como si ellos estuviesen cuerdos, vamos)... Pues qué quieren que les diga. Que es poesía urbana, en resumen.

Quien dice la verdad, ni peca ni miente



----------------------------------
"Antes morir que perder la vida"  
(Iñaki 'Glutamato' Fernández)